Encontrar las palabras adecuadas
Sigo con muchas dudas sobre el tono y la intención de este blog. Me gustaría canalizar mi monólogo interno, pero también debo gestionar las expectativas del lector: la gente espera leer cosas interesantes.
Mientras escribía el párrafo anterior he recordado el libro "La búsqueda del interlocutor"1, de Carmen Martín Gaite. Se trata de una recopilación de ensayos y textos dispersos que descubrí en 2013, durante mis años de universidad en la UAB. El ensayo central, y que da nombre al libro, arranca así:
La capacidad narrativa, latente en todo ser humano, no siempre —y cada vez menos— encuentra una satisfactoria realización en la conversación con los demás.
Se trata de un texto curioso, en el que Gaite reflexiona sobre el diálogo interno que articula y permite la construcción del relato. Tal como dice ella, "nos contamos la historia a nosotros mismos". Luego, llega el "deseo de romper la soledad (...) mediante la búsqueda de un destinatario para nuestras narraciones".
Gaite distingue entre la narración oral y la escrita. La primera está limitada y es dependiente de la existencia del oyente, que debe estar de cuerpo presente. Pero la palabra escrita es distinta, y puede crear un interlocutor que no existe:
(...) es el prodigio más serio que lleva a cabo cuando se pone a escribir: inventar con las palabras que se dice, y al mismo golpe, los oídos que tendrían que oírlas.
Está claro que al publicar mis ideas en este blog busco romper la soledad de mi diálogo interno. No se trata de una soledad física, al poner por escrito lo que pienso—como ahora mismo—, se materializan las ideas, que de otro modo no existirían.
Queda por tratar la gestión de las expectativas. El lector espera algo... pero, ¿qué decir que no se haya dicho ya? Voy a recurrir a otro pasaje del texto de Gaite:
Desde un punto de vista lógico, ¿Cómo iba a coger nunca la pluma quien entrase en una biblioteca pública, y se detuviese a considerar el alud de materias que se encierran en aquellos innumerables tomos? (...) Pero el escritor, aunque haya pensado esto muchas veces, aunque haya vislumbrado la vanidad de su aportación personal e incluso el aumento de caos que supone, escribe, a pesar de todo. No le basta con consumir, quiere crear, decir lo suyo, nuevo o viejo. Y cuanto más suyo lo haya hecho antes de decirlo, cuanto más lo grite desde su limitación y soledad, desde su subjetividad insatisfecha, más fuerza tendrá para atravesar un día esa muralla opresora que le sofoca. (...)
Para Carmen Martín Gaite escribir es acto de creación que surge de una necesidad casi vital. Contener la narración la oprime. En este escenario, las expectativas y necesidades del lector pasan a un segundo plano, y no escribimos para una audiencia satisfecha. No se persigue el aplauso, la admiración o aprobación del interlocutor... sino la satisfacción de haber encontrado uno mismo, y en soledad, las palabras adecuadas para expresar.
Referencias
Martín Gaite, C. (2000). La búsqueda de interlocutor y otras búsquedas. Ed. Anagrama. ISBN: 978-84-339-6140-2↩