Me volví viejo en seis meses: perdido en Instagram
Hoy ha ocurrido algo curioso: trasteando con el teléfono de mi pareja, he entrado en Instagram y no entendía nada. Hace unos seis meses que desactivé mi cuenta, y ese tiempo de desconexión ha sido suficiente para que los cambios acumulados en la interfaz me conviertan en un analfabeto. Me ha sorprendido la velocidad con la que evolucionan estos cambios.
Me pasó algo similar con Twitter, donde hace años que no entro. Me mostraron la aplicación hace algunas semanas, y me pareció irreconocible (y horrible). Pero la cosa no acaba aquí: viví esta experiencia por primera vez hace dos años, cuando accedí a Facebook para recuperar la cuenta y proceder al borrado definitivo. No entendía nada, me sentí confuso y desorientado. Necesité un tutorial para navegar aquella interfaz.
Esto me ha hecho pensar en el diseño de interfaces y su evolución durante los últimos 20 años. Es muy sencillo, en los inicios de internet y las aplicaciones, se imponía el diseño "esqueuomorfo":
El diseño esqueuomorfo (o esqueumorfismo) es una técnica de diseño en la que los elementos digitales imitan la apariencia, textura y funciones de sus contrapartes del mundo real. El objetivo es hacer que las interfaces digitales sean familiares, intuitivas y fáciles de usar, utilizando metáforas visuales de objetos físicos reconocibles.
Aquí un ejemplo de una interfaz digital que imita la realidad:

Esta técnica de representación visual es la razón principal por la que el internet de los 2000 era tan característico. En aquella época todos los iconos brillaban y parecían objetos reales. Para los usuarios, que conocían el objeto del mundo analógico, era una forma rápida y sencilla de comprender qué hacía cada botón.

Pero... ¿Qué ocurre cuando los usuarios dejan de tener esos objetos reales como referencia? A partir del año 2010 se produce una migración progresiva hacia el flat design:
El flat design o diseño plano es una corriente estética y funcional de diseño gráfico y de interfaces (UI) caracterizada por su minimalismo, simplicidad y ausencia de elementos tridimensionales. Elimina sombras, degradados, texturas y biseles, utilizando formas geométricas y colores planos.
Esta migración (que fue muy rápida) culmina con la implantación universal en Android, a partir del año 2012. Un ejemplo claro de este cambio es el icono de Google Maps. Aquí se puede ver su evolución, de izquierda a derecha, hasta alejarse totalmente del objeto inicial de referencia: el mapa.
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¿Tiene sentido el "flat design"? Un estudio de 2017, demostró que las interfaces en flat design son de promedio un 22% más lentas de navegar y usar. Sin embargo, esta técnica es más popular entre los jóvenes, que parecen ser más rápidos en el uso cuando disponen de este tipo de iconos. Sin embargo, el flat design ha sido ampliamente criticado por la comunidad de profesionales UX/UI, porque es menos intuitivo y menos usable, para los viejos como yo.
Lo cierto es que la mayoría de usuarios que acceden por primera vez a un teléfono móvil (o internet), no cuentan con la referencia del mundo analógico: no han visto un mapa físico nunca y carecen del referente. La evolución de las interfaces e internet en general no es solo estética, sino el reflejo del relevo generacional.
No hacemos viejos... Ya no es necesario imitar el mundo analógico, porque ese mundo ha dejado de existir. Ha sido reemplazado por la versión digital, que ahora es la única realidad. Los llaman "nativos digitales", precisamente, por esta razón.